A d贸nde se fueron las estrellas

Hace algunos a帽os aun era posible elevar la mirada al cielo, y encontrarse con una inmensidad de estrellas, con las que uno pod铆a quedarse maravillado en aquellas noches oscuras y profundas. Ya pod铆a uno entender porqu茅 nuestros ancestros crearon cientos de leyendas y teor铆as alrededor de esa elevada b贸veda celeste, iluminada de miles de puntos errantes, que plagada de enigmas no hac铆a m谩s que avivar la imaginaci贸n, y ahondar sobre nuestras grandes preguntas de qu茅 somos, de d贸nde vinimos y de qu茅 hacemos aqu铆.

Estrellas
Cielo de Estrellas

Hoy en d铆a puedo preguntarle a muchas personas si siquiera han visto la v铆a l谩ctea, aquella estela blanca que atraviesa el cielo nocturno, cual si fuera una nube alejada e inm贸vil en los m谩s rec贸nditos confines; pero la mayor铆a responde que no la reconoce o que no la ha visto.

Ya nuestra mirada desde hace mucho se alej贸 de los cielos, la prominente luz y la contaminaci贸n de nuestras ciudades, junto con nuestros ojos ensimismados en infinidad de pantallas de todos los tama帽os y colores; nos han ido desconectando de ese universo pr贸ximo a nosotros; dejamos de mirar a ese reloj c贸smico, a eso extra帽o , a esa fuente infinita de imaginaci贸n y preguntas; nos quedamos mirando hacia abajo, hacia una falsa realidad, hacia una rutina cada vez m谩s dura y marcada, m谩s ensimismada en logros tangibles y cercanos, en pensamientos m谩s banales y superficiales, inmersos en una realidad virtual creada y manipulada por cualquiera que lo desee.

Somos muchos millones m谩s que aquellos ancestros que miraban extasiados las estrellas, pero cada vez somos m谩s los que nos estamos quedando sin imaginaci贸n, que nos dejamos llevar por nuestra rutina diaria, por nuestro deseo de conseguir m谩s y m谩s, por sobrevivir a un mundo que cada vez exige m谩s de nosotros; pero nos olvidamos de vivir, de maravillarnos ante las peque帽as y grandes cosas que nos rodean; se nos pasa el tiempo corriendo detr谩s de una meta, que siempre se nos corre hacia adelante cuando creemos alcanzarla.

Tal vez nuestros ancestros, con mucho menos tecnolog铆a que nosotros, con menos preocupaciones que su d铆a a d铆a, sent铆an m谩s de cerca la felicidad, sent铆an mucho m谩s el calor humano, la vitalidad de una conversaci贸n, el verdadero valor de la amistad; nosotros quiz谩 en ese af谩n de buscar m谩s y m谩s, nunca llegamos a sentirnos completos ni alcanzar alg煤n grado de felicidad.

Quiz谩 nos falte mirar de nuevo hacia arriba, desconectarnos de nuestra tecnolog铆a, para reencontrarnos con ese cosmos del que somos parte, y tratar de encontrar en su inmensidad nuestra raz贸n de ser y existir.

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